En casi todas las clínicas dentales el almacén funciona igual: alguien se da cuenta de que queda poco material, lo apunta en un papel o manda un WhatsApp, y se hace el pedido. Funciona… hasta el día en que falta el composite a media mañana, o aparece una caja de anestesia caducada al fondo del armario.

El material es uno de los gastos más altos de una clínica después del personal. Llevarlo bien no es cuestión de orden: es dinero.

Los cuatro problemas de siempre

Cómo se hace con Apolonia

El almacén está dentro del mismo programa que la agenda y la ficha del paciente:

Si la clínica tiene varias sedes, cada una lleva su propio stock, pero el catálogo de productos y los proveedores son comunes a todo el grupo.

Del almacén a los gastos, sin teclear dos veces

Cuando llega la factura del proveedor, el material entra en el stock directamente desde la factura, con su precio. Así el almacén y los gastos de la clínica siempre cuadran, y puedes ver cuánto te ha costado cada producto a lo largo del tiempo.

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