Muchas consultas no necesitan que el paciente venga a la clínica: una revisión después de una cirugía, una duda sobre un tratamiento, ver cómo evoluciona una encía o decidir si una molestia es urgente. Con la videoconsulta, el doctor lo resuelve en unos minutos y el paciente se ahorra el desplazamiento.

Para el paciente: un enlace y nada más

Para el doctor: el paciente y su ficha en la misma pantalla

El doctor ve al paciente en grande y, al lado, en un panel que se abre y se cierra, tiene todo lo que necesita sin salir de la videollamada:

La videoconsulta se agenda como cualquier otra cita: en la agenda, con el tipo «Videoconsulta». Apolonia envía el enlace al paciente automáticamente.

Privada y segura

Cada clínica tiene sus propias salas y una clínica nunca puede entrar en la videoconsulta de otra. Las salas se cierran al terminar y no se graba nada.

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