Muchas consultas no necesitan que el paciente venga a la clínica: una revisión después de una cirugía, una duda sobre un tratamiento, ver cómo evoluciona una encía o decidir si una molestia es urgente. Con la videoconsulta, el doctor lo resuelve en unos minutos y el paciente se ahorra el desplazamiento.
Para el paciente: un enlace y nada más
- No instala nada. Recibe un correo con la fecha, la hora y un botón para entrar. Se abre en el navegador del móvil o del ordenador.
- Entra a su hora. Puede conectarse desde 15 minutos antes; si llega demasiado pronto, se le avisa de que todavía no está abierta.
- Un enlace propio. Cada paciente tiene su enlace, único, que solo funciona en el margen de su cita.
Para el doctor: el paciente y su ficha en la misma pantalla
El doctor ve al paciente en grande y, al lado, en un panel que se abre y se cierra, tiene todo lo que necesita sin salir de la videollamada:
- Alarmas y anamnesis: alergias, medicación actual y antecedentes, bien a la vista.
- La última radiografía, que se puede ampliar.
- La historia clínica y los tratamientos del paciente.
- Zoom compartido: si el paciente enseña algo con la cámara, los dos ven la misma zona ampliada.
- Fotos durante la visita, que quedan guardadas en la ficha del paciente.
La videoconsulta se agenda como cualquier otra cita: en la agenda, con el tipo «Videoconsulta». Apolonia envía el enlace al paciente automáticamente.
Privada y segura
Cada clínica tiene sus propias salas y una clínica nunca puede entrar en la videoconsulta de otra. Las salas se cierran al terminar y no se graba nada.
Resumen
- ✅ El paciente entra con un enlace, sin instalar nada
- ✅ Alarmas, radiografía e historia clínica al lado del vídeo
- ✅ Se agenda como una cita más y el enlace se envía solo
- ✅ Incluida en Apolonia